Papá, ¿yo por qué juego al pádel?

Por 13 agosto, 2015Fuera de pista

niña y padre photcoall

Los niños por lo general se sienten atraídos por varios deportes, por eso prueban en más de uno, siendo la elección espontánea o casual. También el medio puede favorecer una u otra elección, el tipo de instalación, la presión de los padres, la “tradición familiar”, la práctica de sus amigos y compañer@s. Cuando los chavales se acercan a un deporte lo puede hacer por la posibilidad de obtener logros, divertirse, la necesidad de interrelacionarse, entre otras razones. Además de ver qué motiva a niños y jóvenes a iniciarse en un deporte, es importante valorar si la actividad es motivante por sí misma.

En estas etapas es necesario motivar las clases alejando la monotonía de los entrenamientos. Debe propiciarse la creatividad en cada sesión realizando actividades que estimulen la participación activa del menor. No hay que olvidar la importancia del juego como método de adquisición de capacidades, comportamientos y mejora de la técnica. La práctica temprana del pádel conlleva una serie de beneficios para el menor: intelectualmente, en los primeros años de vida del niño, el pádel favorece el desarrollo de su inteligencia. El aspecto sensoriomotor se ve potenciado y enriquece las experiencias del menor y la resolución de problemas en su vida diaria. Contribuye a la creación del sistema de valores que se empieza formar en la infancia, donde el rol del entrenador es importante, ya que el niño incorpora actitudes, modos de conducta, etc. Es común que “idealice” al entrenador, de ahí la gran responsabilidad que tiene respecto a sus alumn@s.

Los chavales van creando su propio “autoconcepto o imagen de sí mismos”, forjando su autoestima y su autoconfianza. La condición física que va adquiriendo favorece su imagen corporal y el logro de objetivos de rendimiento influye positivamente en el desarrollo de su autoconfianza. La práctica del pádel debe contribuir a un equilibrio emocional. Establecer metas graduales y accesibles repercute favorablemente, sin embargo, pensar desde edades tempranas en la alta competición significa someterse a grandes presiones y estrés en la búsqueda del éxito. La competencia debe ser una actividad que contribuya al disfrute y al sentimiento de placer hacia la actividad deportiva. Por último, el pádel es un medio de enorme valor para la socialización de los chavales, se favorece conductas de cooperación, colaboración, altruismo, sentimiento de pertenencia al equipo…

Una mala orientación de la iniciación deportiva no favorecería el desarrollo de estos beneficios, sino al contrario, puede provocar rechazo, abandono e incluso marcar negativamente al niño por lo desagradable de la experiencia. Entre las razones que se presentan para abandonar la práctica del pádel se encuentran: conflictos de intereses, la inconstancia propia del niño, el carácter demasiado serio de los entrenamientos, el lugar preponderante de la competición, el sentimiento de no progresar, las relaciones conflictivas con el entrenador, etc.

Según la UNESCO, los derechos de niño en el deporte que deben tenerse en cuenta en la iniciación deportiva son:

• La diversión, el juego y el entretenimiento.
• Practicar deporte.
• Disfrutar de un ambiente sano.
• Ser tratado con dignidad.
• Practicar deporte con absoluta seguridad, guiados por personas competentes.
• Entrenar de acuerdo a sus ritmos.
• Medirse con jóvenes que tengan la misma posibilidad de éxito.
• Realizar competiciones adaptadas a su edad.
• Tener tiempo para su descanso.
• No ser necesariamente un campeón.

Y por último, recordaros algo que siempre insistimos, el papel de los padres es fundamental en el desarrollo deportivo y personal del niño. El pádel es y tiene que ser para ellos solo un juego. Un fuerte abrazo y espero que estéis disfrutando de vuestras merecidas vacaciones!