Al compás de mi compañero

Por 20 mayo, 2016Entrena!

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El pádel es un deporte de pareja y como en todos los ámbitos de la vida, la relación y la confianza en nuestro compañero son vitales para triunfar en el juego. Además de la relación en temas de estrategia del juego, hay que trabajar mucho nuestra relación como equipo estableciendo una conexión que va más allá de cada punto. Debemos tener una comunicación fluida con nuestro compañero, basada en la confianza y en el diálogo. De esta manera conoceremos cada vez más a nuestro compañero y así podremos ir anticipando antes las situaciones y tomando ventaja sobre cada uno de los golpes.

Para ello, como hemos marcado en muchos de los post anteriores debemos realizar algo vital para nuestro juego y además muy importante para generar esta compenetración: debemos mantener el cuerpo siempre activo con un buen tono muscular con el fin de acompañar la jugada y estar preparados con nuestra pala de pádel.

Una de las situaciones donde primero nos explican la importancia de la compenetración con nuestro compañero es en el comúnmente denominado “parabrisas”. Durante el juego cerca de la red, mientras esperamos recibir la bola de nuestro contrario, dependiendo de la localización de la bola en la pista la pareja basculará hacia el punto donde cubran mejor los tiros del contrario. Si la bola se encuentra en la zona de la pista izquierda, el jugador de revés se acercará ligeramente al lateral de la pista cubriendo el paralelo, mientras que el de derecha cerrará el centro de la pista acercándose a su compañero y tapando la zona central.

En el caso de que la bola se encuentre en la zona opuesta, se realizará el mismo movimiento pero hacia la derecha. Mientras el jugador de derecha cubre el paralelo, el de revés cerrará en el centro. Cuando la bola se encuentre justo en el centro, los dos estarán muy pendientes de la bola por el centro, en este caso si acercarse demasiado pero cubriendo el carril central. Esta situación se lleva a cabo con el fin de cubrir las zonas donde el jugador tiene más facilidad para jugar la bola y entraña menos riesgo para el contrario. Como no podemos cubrir toda la pista debemos tomar la decisión de cubrir nuestros puntos débiles.

EN DEFENSA

En el juego desde el fondo de la pista tenemos que seguir la jugada con el compañero incluso cuando la bola no viene en nuestra dirección. Es muy importante que siempre mantengamos el tono muscular y la actividad en cada bola. En las bolas jugadas hacia nuestro compañero, nos acercaremos ligeramente para seguir la jugada y estar atentos ante la posibilidad de jugar una bola en una situación de emergencia.

Hay varias situaciones muy comunes en el juego donde deberemos estar muy atentos y en una posición cercana si queremos poder ayudar a nuestro compañero:

Rebote en la reja

– Bola a 2 paredes, lateral-fondo cuando tiene mucho rebote

– Defensa/bloqueo en un remate por 3 metros

EN ATAQUE

La situación más común es la que hemos descrito con anterioridad, aunque encontramos más situaciones del juego donde necesitaremos seguir la jugada con nuestro compañero. Un ejemplo es la bandeja, el compañero recula mientras encuentra el punto de impacto y el jugador que no va a jugar la bola, pivota con el pie para seguir con un ángulo de visión más grande y mantiene la actividad para poder anticipar cualquier desenlace de la jugada.

Después de un remate de nuestro compañero, ante cualquier eventualidad posible como una salida de pista o un contragolpe en la red, debemos distribuir nuestros esfuerzos para cubrir el máximo de pista posible. Con estas situaciones, es inevitable pensar en cómo optimizar estos movimientos para poder reaccionar lo antes posible. De esta manera cuanto más juguemos con nuestra pareja habitual y más interactuemos durante los puntos y en los cambios, más conoceremos su juego y podremos anticipar los movimientos. Esto nos llevará hasta el punto de conocernos tan bien que sabremos que va a jugar en cada vez, ayudándonos a cubrir más opciones y ser cada vez más competitivos.