Sufridores tras la reja

Por 31 mayo, 2015Fuera de pista

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Son las nueve de la mañana de un día cualquiera de un campeonato de pádel de menores. Los chavales se preparan para recorrer kilómetros y kilómetros hasta llegar al club en que se disputa la prueba. Allí les esperan 32 grados en el primer fin de semana de mayo. Viajan con sus maletas, paleteros, equipaciones, móviles, música y sobretodo, ilusión, mucha ilusión.

Pero en los coches no van solos. Sus familias, padres y hermanos suelen viajar con ellos. Son los “sufridores tras la reja”. Hoy quiero centrarme en las emociones, sentimientos, paciencias, responsabilidades y entregas de tantos y tantos padres que viajan cada fin de semana con sus hijos a los torneos y que viven y sufren tras la reja de las pistas de pádel. Sufridores cuyo papel es fundamental en la evolución y desarrollo del joven tanto a nivel deportivo como personal.

El pádel es considerado un deporte social, una microsociedad donde cada miembro desempeña una función determinada. Están los jugadores, quienes tienen que demostrar su juego en las pistas, defender una puntuación y/o conseguir una clasificación. Después están los miembros de la organización, árbitros, delegados federativos, etc, cuyo papel, digno de alabar, también resulta de vital importancia en la educación deportiva de los menores. Y tras la reja, los sufridores, padres y familiares del menor que viven con un cosquilleo en el estómago las acciones del encuentro. El partido ya esta en marcha, nervios, tensión, ansiedad, inquietud. Palabras de aliento y apoyo llegan desde fuera de la pista, donde al mismo tiempo que dentro se juega ” otro partido “ viviendo cada punto, cada golpe, cada juego, como si realmente estuvieran dentro de ella. Dan ánimos, aplauden, gritan e incluso algunos ejecutan con el cuerpo los movimientos a la par que los jugadores. Es el “otro pádel” que se vive y siente tras la reja, emoción en estado puro.  Es un sentimiento muy personal y especial, se alegran y entristecen junto con los menores durante los partidos. Y tras las derrotas están ahí para animarlos y ayudarles a superar esos momentos de desolación y tristeza por el resultado. Expertos en levantar el ánimo, tras una buena y merecida ducha vuelven a reencontrarse y compartir los instantes del partido con el jugador cabizbajo, recordándole que esto en un camino muy largo y transmitiéndole al jugador su mejor energía positiva para seguir aprendiendo.

El partido ha finalizado y toca seguir acompañándoles en el transcurso de la competición. Al fin y al cabo es una experiencia familiar. Quedadas para comer con otras familias, momentos de convivencia para intercambiar sensaciones, pasar un buen rato viendo pádel y visitar los lugares culturales donde se desarrolla la competición. Con todo ello se vive un ambiente muy positivo y enriquecedor para todos los que compartimos este deporte, creando amistades que durarán toda la vida.

Se olvidan los problemas por unas horas y se convierten en los principales fans de sus hijos e hijas. Momentos de mucha alegría y también de sufrimiento. Para todos ell@s mis más sinceras felicitaciones y agradecimientos a los animadores principales de estas competiciones de menores, los sufridores tras la reja.