Cómo ayudar a nuestros hijos

Por 27 abril, 2015Fuera de pista

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Por su facilidad, sus beneficios para cuerpo y mente y su carácter social, el padel está teniendo cada vez más seguidores entre los más pequeños de la familia, que imitan a sus mayores o a sus compañeros de colegio y que se apuntan a escuelas deportivas y clubes de padel todas las semanas. En este contexto crece también la “profesionalización” de los menores en la práctica de este deporte, prueba de ello es el progresivo aumento de inscripciones en los TyC de la Federación Española y en el que adidas padel colabora dándole el máximo apoyo al Circuito.

El papel de los padres es vital en el desarrollo deportivo y personal del menor. Y, para que éste sea adecuado, es necesario tener en cuenta cinco actitudes positivas que favorecen la práctica del padel en los niños. Para empezar, es imprescindible tener claro que el máximo responsable en la planificación de la actividad deportiva es el entrenador. Aunque posean conocimientos de padel, los padres no deben interferir en las funciones del entrenador y nunca colocar al hijo en situación de tener que escoger, ante posibles contradicciones técnicas o tácticas, entre su criterio y el del entrenador. Y por supuesto, hay que ser para los hijos un modelo de autocontrol. La forma de actuar de los padres durante la infancia y adolescencia es determinante ya que son patrones de conducta a imitar. Por ello no se puede pedir a los hijos que tengan calma y control cuando los padres son los primeros en estar nerviosos y perder la compostura, por ejemplo, con los adversarios o los árbitros.

Es fundamental interesarse por los sentimientos, las preocupaciones y las expectativas de nuestros hijos. Para ellos es una actividad muy importante y hay que tratarla como tal, preguntarles sobre cómo le van las cosas, su estado de ánimo o su relación con el entrenador y compañeros, así como compartir opiniones en cuanto a objetivos y expectativas a corto y medio plazo. En esta línea, es importante también enseñarles a tomar sus propias decisiones en función de sus propios objetivos y metas. Los padres no deben tomar todas las decisiones relacionadas con la práctica del padel, la elección del material deportivo, el nivel de compromiso o la participación en las distintas competiciones es algo que depende de ellos mismos.

Por último y lo más importante, hay que aceptar los éxitos y, sobretodo, los fracasos de nuestros hijos. Los menores, cuando comienzan su andadura por el deporte del padel, lo hacen por diversión, por estar junto a sus amigos y pasar un buen rato, están lejos de la excelencia competitiva. La importancia que el niño le da a una derrota puede estar influida por la respuesta de los padres que, sin quererlo, generan una presión innecesaria convirtiendo la competición en una actividad estresante. Porque seas menor, amateur o profesional lo más importante siempre que practiques el padel es divertirse.