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El pádel ha avanzado muy rápidamente entre los jóvenes y no tan jóvenes deportistas. Muchos de ellos practicaban otros deportes, como el tenis, donde no tenían muchos éxitos y que se vieron “seducidos” por el pádel. Los deportes individuales ponen de manifiesto las propias capacidades técnicas y centran las victorias en las propias personas, a diferencia de los deportes de equipo donde el éxito depende del conjunto.

¿Es el pádel un deporte individual o de equipo? Es importante contestar correctamente esta pregunta: ¿El éxito depende de mí o del equipo?

Narciso fue un personaje mitológico conocido por su gran belleza, su excesivo egocentrismo y su gran adulación hacia su persona; sus propias opiniones e intereses siempre están por encima de las opiniones e intereses de los demás. Lo que piensa, opina, decide, cree y razona es más importante que el resto. El mundo gira alrededor de su ego.

Hoy en día, en el pádel, a la hora de coger la pala, hay muchos que piensan que son los mejores, piensan que solo ellos tienen la razón y que no puede haber otra opinión distinta acerca de su juego,  sus golpes, su táctica o su técnica. Se pasan todo el tiempo pensando en sí mismos, sin llegar a compartir sus experiencias y logros con los demás. Compitiendo siempre contra los demás y nunca contra sí mismos.

Tú eres tu máximo rival, los demás son compañeros de los que se puede aprender mucho. Existen muchos jugadores que en ocasiones cometen el error de pensar que cuando entrenan o compiten lo hacen contra compañeros o adversarios. El jugador “narcisista”, se valora a sí mismo dependiendo, en exceso, de la valoración que hacen los demás. Son especialmente sensibles a la crítica, de manera que exageran sus logros y se muestran pedantes, engreídos, … Seguro que te has encontrado alguna vez con una de estas personas. Cuando están en compañía, no pueden dejar de repasar sus logros y virtudes. Siempre pretenden tener la razón y pueden llegar a ridiculizar o despreciar a los otros.

 ¿Cómo evitar caer en este “narcisismo deportivo”?

La verdadera competencia está en ti mismo. Envidiar o subestimar al rival son dos fallos que un buen deportista no puede cometer bajo ninguna circunstancia. De igual forma, subestimar a cualquier rival creyéndonos superiores que ellos, es igual o incluso más negativo, al igual que conformarnos con nuestro nivel actual ( zona de confort ).

Tu objetivo debe ser superarte a tí mismo, tratar de marcarte metas que te sirvan como motivación. Esfuérzate para superarte. Es un orgullo comprobar que tras mucho tiempo y duros entrenamientos por fin has conseguido lograr tu meta. Debes trabajar la mente para conseguir ser más fuertes en momentos determinantes de competición y  de entrenamientos. Saber sufrir es fundamental en todos los deportes. El entrenamiento mental te ayuda a ser más fuerte psicológicamente y afrontar la competición con mayor confianza y autoestima, a no depender de ganar o perder para seguir progresando y sentirse satisfecho con el esfuerzo, el duro entrenamiento y las exigencias de la competición. Los valores personales deben prevalecer sobre los éxitos deportivos. La humildad y la sencillez forjan el carácter de los campeones, ejemplos a seguir por los demás y por los menores que comienzan a competir en este maravilloso deporte que es el pádel.

Recuerda, rodéate siempre de personas positivas, aléjate de los egocéntricos y siempre busca tus metas, que el camino será difícil, pero la meta será grande.  Planificar, rodearse de un buen equipo multiprofesional y compañeros donde la cohesión, los intereses y las metas sean compartidas, es fundamental para avanzar seguros hacia nuestros objetivos deportivos y nuestro bienestar personal. Sé constante, fiel a tus principios y que tu comportamiento dentro y fuera de la pista esté acorde con tu carácter, tus emociones y tus pensamientos.