¿Qué beneficios tiene la práctica del pádel para nuestra salud? ¿Podemos mejorar nuestro “estado mental” con la práctica del pádel? ¿La práctica del pádel hace que nos encontremos más activos, con menos tensiones y nos ayuda a eliminar el estrés diario? ¿Favorece el pádel la capacidad para relacionarnos y establecer vínculos afectivos y personales con otras personas?

Las respuestas a estas preguntas es: SÍ, SÍ MEJORA NUESTRO BIENESTAR. Es cierto que nos sentimos mucho mejor cuando jugamos al pádel con cierta regularidad. 

Las EMOCIONES son reacciones naturales que nos permiten ponernos en alerta ante determinadas situaciones que implican peligro, amenaza o  frustración. Los componentes centrales de las emociones son  las reacciones fisiológicas (incremento de la tasa cardíaca y de la respiración, tensión muscular, etc.) y los pensamientos.

Es necesario adquirir ciertas habilidades para manejar las emociones ya que una intensidad excesiva puede hacer que las personas las vivan como estados desagradables o les lleven a realizar conductas indeseables.

La ansiedad consiste en un conjunto de sentimientos de miedo, inquietud, tensión, preocupación e inseguridad que experimentamos ante situaciones que consideramos amenazantes, tanto física como psicológicamente.

En la ansiedad, como en cualquier otra emoción, juega un papel muy importante el tipo de pensamientos que tenemos y las reacciones físicas experimentadas. El modo en que nos comportamos cuando estamos ansiosos a menudo es inadecuado e interfiere en nuestro comportamiento y en las personas que tenemos alrededor, además, de afectar nuestro juego normal en el pádel.

La ira o enfado es otra emoción que puede ser problemática. La ira hace referencia a un conjunto particular de sentimientos que incluyen el enfado, la irritación, la rabia, el enojo, etc. y que suele aparecer ante una situación en la que no conseguimos lo que deseamos.

Las reacciones fisiológicas ante la ira son similares a las que se producen ante la ansiedad; lo que diferencia a una de la otra es el tipo de situaciones que las provocan, los pensamientos que se producen en esas situaciones y las conductas que se desencadenan.

CÓMO AFECTA LA PRÁCTICA DEL PÁDEL A NUESTRA SALUD MENTAL 

Los beneficios de la práctica del ejercicio físico sobre nuestra salud son bien conocidos y se ha escrito mucho sobre ellos. Sin embargo, esta práctica también favorece el BIENESTAR PSICOLÓGICO de los jugadores de pádel. He aquí algunos ejemplos:

  • REDUCE LA ANSIEDAD DEL DÍA A DÍA: la práctica del pádel favorece la eliminación de tensiones y el estrés diario. El ejercicio físico, ayuda a destensar los músculos y el agarrotamiento físico producido por un exceso de tensión, lo que genera un estrés físico y psíquico denominado DISTRES, muy perjudicial para el organismo.
  • MEJORA EL SISTEMA CARDIORESPIRATORIO: como consecuencia, transpiramos mejor, oxigenamos el cerebro y pensamos con más claridad, reducimos los dolores de cabeza y dormimos mejor.
  • AUMENTA NUESTRA AUTOESTIMA: practicar pádel de forma regular mejora la propia autoestima, sintiéndonos mejor cuando jugamos, vemos cómo vamos mejorando en nuestro juego, nos sentimos integrados, nos relacionamos con los demás y compartimos nuestras inquietudes.
  • FAVORECE LAS RELACIONES SOCIALES: nuestro círculo de relaciones sociales se ve ampliamente aumentado como consecuencia de la práctica del pádel. Compartimos entrenamientos con otras parejas, intercambiamos experiencias, realizamos “quedadas”, participamos en torneos sociales que terminan en barbacoas o comidas…
  • APRENDEMOS A VALORAR EL ESFUERZO: el entrenar duro día a día ayuda a crear valores de superación de las barreras y dificultades diarias, ya sean deportivas o no. El luchar por una meta deportiva, nos ayuda a luchar por metas personales.
  • AYUDA A SER MÁS AUTÓNOMOS: la práctica del pádel nos ayuda a madurar, dentro de la pista y fuera de ella. Tomar decisiones sobre momentos del partido, sobre la participación de un torneo u otro, decidir con quién vas a jugar, implicarte en el juego de pareja asumiendo tus responsabilidades… Todos estos aspectos favorecen la toma de decisiones y la madurez suficiente para ir desarrollando su propia iniciativa y va “forjando” el carácter del jugador de pádel.
  • FORTALECE LOS VÍNCULOS AFECTIVO: los chicos y chicas que practican el pádel forman una “comunidad de padelistas”, al margen de sus amistades del colegio o del barrio. Se crea un grupo de referencia con unos “ídolos” a quien imitar y que sirven de modelos de conducta.
  • DISMINUYE EL RIESGO DE DEPRESIÓN: La práctica del pádel puede ser utilizada como estrategia terapéutica complementaria e incluso, a veces, como alternativa a otras formas de tratamiento para el tratamiento de los problemas de salud mental. Los expertos afirman que las personas activas tienen alrededor de un 40% menos de probabilidades de sufrir sí­ntomas depresivos en comparación con las sedentarias.

Cuando terminamos nuestra jornada laboral y comenzamos a pensar en nuestro partido de pádel, nuestro cuerpo comienza a generar una sensación de bienestar generalizado, esto es gracias a que nuestro cuerpo libera endorfinas, las hormonas que producen la sensación de placer.

Cuando jugamos al pádel, nos olvidamos de la crisis, de los problemas, de las dificultades y los enfados del día, en la familia y en el trabajo. Nos ayuda a “desconectar” psicológicamente de estas situaciones desagradables y nos “evadimos” de todas ellas. Por un par de horas, nuestro cerebro “desconecta”, se “resetea” y volvemos con las “pilas cargadas” para afrontar la realidad.